Wednesday, July 26, 2006

Somos


Nacimos del silencio de la vida
del destino del miedo
de las manos vacias
arañando.
Nacimos de los ojos hundidos
y la luz siempre ajena
como el aire y la tierra.
Somos dueños del hambre más antigua
cadenas y cadenas
Somos sangre roída y masacrada
restos de siglos
ríos de cabezas
Y somos sueños
como siempre
sueños.

Roberto Bianchi

Nota del autor: desde el año 1963 cuelga en mis paredes este poema esculpido en un taco de madera letra a letra, por el malogrado y maravilloso maestro grabador Miguel Bresciano, artista autodidacta uruguayo que retrató a la gente de la clase media.
Por vez primera publicamos el grabado
en homenaje a su memoria.

Una de sus
pocas obras
en pequeño
formato.





Roberto Bianchi nació en Montevideo (Uruguay) el 30 de marzo de 1940. Exiliado y posteriormente residente en Argentina desde 1973 a 1995. A partir de enero de 1996 retorna a su país. Junto a poetas, músicos y trovadores, ha realizado recitales en Montevideo, Colonia, Piriápolis, Maldonado, Paysandú (Uruguay); Buenos Aires, Rosario, Entre Ríos y Neuquén (Argentina); Caxambu, Jaguarão, Pelotas, Porto Alegre, São Paulo y Brasilia (Brasil), en La Habana (Cuba), en DF, México (México), en Chiclayo, Lima (Perú), en Provincia de Manabí, Quito y Guayaquil (Ecuador), en Santiago, Valparaíso, Valle de Elqui (Chile). Premio publicación en El primer siglo, muestra poética de la Municipalidad de Ceres, Santa Fe, Argentina. Primer premio del concurso literario del Circulo Médico de Quilmes, durante los años '91 y '92. Primer premio publicación de la editorial Nubla de Buenos Aires, con su libro Lugar en marcha. 2º Premio Cuento del Concurso Literario “20 aniversario de AUDA”, 2004, con el auspicio y jurados de la Casa de los Escritores del Uruguay, por su trabajo: Un sombrero negro de alas anchas.
Poemas y artículos suyos han sido publicados en numerosas antologías, revistas, periódicos y plaquetas en Argentina, Brasil, Cuba, España, Israel, México, Puerto Rico, Suecia y Uruguay. Ha participado en Breve muestra de poesía contemporánea del Río de la Plata, selecciones I y II, que han sido presentadas en la Ciudad de Manzanillo, Granma en 1994, y en La Habana, Cuba en 1995, en sendos encuentros culturales de carácter internacional; en Letras Uruguayas, muestra de poesía y cuento breve,1997; en Espejos de la Palabra, poesía bilingüe español-portugués, 1998; en Cuatro disparando lunares, poesía y prosa /colectivo/ edición bilingüe portugués/ español, 2000; en Agua en el 3er. milenio, antología temática/2000, en Letras de Babel, antología multilingüe/2000, en Tracción a 4 poemas y una cuerda, colectivo de poesía bilingüe español-portugués, 2002; Sus epígrafes enhebran la obra Letras derramadas, selección de poesía erótica y amatoria, aBrace, 2002. Casa do poeta Rio-Grandense, 38 años, Editora Alcance, 2002; La Cósmica vereda de un poema, selección de Marietta Cuesta Rodríguez, Cuenca, Ecuador, 2003; Participó en Latinidade III, Coletânea Poética da Sociedade de Cultura Latina do Estado do Maranhão, Brasil, 2002; en Lazos, Montevideo, 2002, recopilación de textos poéticos por Artecyd, Centro de arte, cultura y desarrollo; en Antología Poética Latinoamericana, Casa de Horacio, Portoviejo, Ecuador, 2004, en El carnaval cordial de las distancias (141 Poetas del Mundo), Casa del Poeta Peruano, Chiclayo, Perú, 2003. En las líneas de la mano, Bianchi-Reis-Zavala, Tres poetas de América Latina, poesía, Marzo 2004, Quito, Ecuador, Trilogía – celada sobre encaje de guipur, Nina Reis, Roberto Bianchi y José María Pinilla, poesía, ediciones Atenas, Barcelona (2005); en CIRCULO DE NARRATIVA 2, sello aBrace 2005; Poesía HUELLAS/MARCAS, Reis, Bianchi, Zavala, poesía bilingüe español portugués, Centro de Artes y Letras de Ecuador “Esmeralda Guzmán Carrera”. Fue seleccionado y publicado en Canto a un Prisionero, por los Presos Políticos de Turquía, Editorial Poetas Antiimperialistas de América; en El Verbo Descerrajado, antología en solidaridad con los presos políticos de Chile, edición Apostrophes, Chile, 2005. Poemas suyos han sido leídos en "Rincón Literario: tus poemas por las ondas" http://www.uned.es/cemav/radio.htm, Radio Nacional de España y es parte del libro electrónico editado. Sus textos se pueden encontrar, entre otras, en las siguientes páginas web:
http://www.abrace1.com, www.elcalamo.com, www.misescritos.com.ar,www.librolaser.com, http://isla_negra.zoomblog.com,http://www.codice.arts.ve,www.geocities.com/poeta_invitado/inicio.html, http://www.cajondeletras.com, http://www.asolapo.org/verInfo.asp?ID=473.
Se desempeña como editor titular de Bianchi editores. Entre sus títulos editados individuales más importantes, se encuentran: Opinando (poemas 1981), Sumario (poemas 1987), Bordes (poemas 1992), Lugar en Marcha (Editorial Nubla, poemas 1993), abro montevideo (antología poética, Ediciones Poramor, Colección Sur, La Habana, 1993), Esto es Cuba (poesía-ensayo, 1995), montevide-o-dios (poemas, editorial Graffiti,1997); Los amores son arcos formidables (poesía bilingüe español-portugués, 1999.); ...y sin embargo abren los jazmines, (poemas, 2003). Embajador de Uruguay para POETAS DEL MUNDO. Director del Movimiento Cultural aBrace, donde se desempeña como promotor cultural, conjuntamente con la poeta Nina Reis, habiendo realizado a la fecha siete encuentros internacionales.Vázquez 1580 Of. 004 – Montevideo, Uruguay. Tel/Fax: (5982) 4087593//099103857;e-mail: bianched@adinet.com.uy ,
abrace@internet.com.uy ;

Canto para un poema








(texto publicado en ...y sin embargo abren los jazmines y en En las líneas de la mano, Ecuador)

CANTOS PARA UN POEMA

de Roberto Bianchi

Canto I

poema mío que te encuentro en la lágrima
que saltas de aguacero en pedrerías
en láminas de piel sobre un desierto
que late sus oasis de ternura
poema mío de los huracanes
que rayan las distancias y los vuelos
nunca olfatean el silencio errante
que nace de la muerte de mi boca
mi boca muere cuando no la encuentras
poema mío de la sangre oculta
hecho de rebeldía y de murmullos
escondido de duda en la garganta

puedo escribir y me raciman ojos
me parte el tiempo sobre las pestañas
duermo cuando libero peregrinos
cansados de quedarse sin espejos
poema tan mío que me enojas
me das la vuelta con un carro de espuma
me rabias el perfume que registro
en cada noche que cierro mis pedazos
poema antes de ahora no moría
voy a morir porque me dejas solo
tan lágrimas serán los días siguientes
que deje de escribirte con mis uñas
después de ya me falta
apenas una luz para encontrarte
pequeña como un duende primitivo
aquella luz que no recuerda el labio
la misma que apagaste en la partida

Canto II

dulcedad en el habla
de pájaros ocultos por el alba sombría
cuando no se descubren el día ni la noche
porque empatan sus luces
aproximadamente ciegas

me detiene el oscuro
la claridad me alienta
y me inclino en las hojas
para sembrar rocío

pienso entonces que nadie
es dueño de sus ramas
nos anidan las aves con pensamientos tiernos
y acecha la canalla cuando el día define

juego a no despertarme
y el rumor de la orilla me trae labios poetas
que recorren mis ojos y todos los sentidos
hasta el sentido dulce de la melancolía
te pretendo poema desnudo entre mis manos



cuando siempre tan lejos
cuando siempre tan cerca
como las golondrinas


Canto III

Poema me das lengua cuando estoy sin saliva
vienen tus olas rompen mis vacíos
tus voces lamen canastos en el aire
burbujas de temor en mis baldosas
entonces soplan risas
entran en las ligeras hendijas de mi cara
te apoderas de aliento
del ruido de mis dientes
vienes a seducirme porque me sabes ávido
como tierra que espera
entonces llegan llantos
entre descubrimientos de ruegos escondidos
revisión de pasados
sin perdón de las manos
casi monótonos si creemos en nadie
y sin embargo crédulo arrebato la carne
salgo en carrera pretendiéndolo todo
busco como perdido del rincón del encuentro
me tropiezo los riesgos
peligros sin medida
hasta comprometerme de plena cacería
poema mío y creo
que llegas cuando partes
otra vez
a rendirle presentes a tu ausencia.


Canto IV

me aproximo a tu hombro
poema
allí descanso
amenaza llover para siempre
yo descalzo regándote
la carga de mi aliento

me olvido que hoy es jueves
y te requiero un verso
como si estuvieras disponible
esos días se mueran
en jueves de vallejo

ya no se si es el plomo de la sangre
el verdadero lastre de mi historia
si puedo confiar en letras que se cambian
como luces de tarde
en bocas que pronuncian reverencias
y se esconden en horas de molusco

sé que las necesitaría entre mis uñas
desesperadamente las retenga
les muerda las vocales descuidadas
bese sus consonantes pies hambrientos

días en que no puedo
ni adornarme con rabias
en que me crispa la humedad del aire
te recurro de urgencias
imposible poema indefinido
esqueleto de frío
que te vas tan lejos

Canto V

lo cierto es que me quema la soberbia
y creo que he llegado hasta tu rostro
amante de mi hoguera
poema mío de escondidas humedades
resueltas en tu vientre
pretendo poseerte y tú lo has dicho
en todas tus ventanas
en los ojos de miel de tus imágenes
en la puerta labrada de tu casa
que sólo abres para hallar el viento
silencioso y querido de amores desvelados
has dicho siempre:
-mis ventanas se cierran a la siesta
porque el sol parte sin piedad los huesos
de los no prevenidos
mi sangre corre sólo por mis venas
no la regalo a nadie

por eso gozarte y retenerte es siempre una quimera
alguna vez te das a borbotones
y quedo colmenado en mis celdas de cera
después te vas y como siempre
olvidan los caminos tu regreso
poema que vales mi estómago mis nauseas
la reciedumbre entera de mis miembros
los tiempos en que habitas otros mundos
la ansiedad ignorada de las piedras
en la incansable historia de saberte ajeno


Canto VI

te busco sangre y pétalos
voz de matorrales
explanada piel estremecida
no se puede entender que te derrame
te sintetice
te recupere desde un laberinto
no van a imaginarte
corte
látigo
olvidado a la diestra de mi mano
conmovido en la boca de mi hambre
justo al borde frutal de mi paciencia


abril de 2001

Roberto Bianchi

El narrador


CIRCULO DE NARRATIVA 2 (2005)
Sello aBrace, ISBN 9974-663-79-2 - 64 páginas
Roberto Bianchi, Bertha Lucia Cano
Betty Chiz, Juan José Dupont,Agustina F. de Soler, Angélica García Santa Olaya, Cristina Harare, Mónica Marchesky , Sonia Otero, Pedro Recciutti, Lina Zerón

El Centro Toluquño de Escritores, México convocó al 4º Festival Interanacional de Cuento Breve. El Movimiento Cultural aBrace seleccionó a varios narradores uruguayos qu concordaron para publicar sus cuentos en este CIRCULO, compartido con los mexicanos.
(Edición bilingüe, español-portugués cuentos 2005) colectivo -

(U$S 10.- con envío incluido) Solicitarlo a abrace@internet.com.uy

UN PREMIO

Acta del jurado de "Cuento" deL concurso, que tuvo el apoyo de "La Casa de los Escritores del Uruguay."
ACTA.- En Motevideo, el 2 de abril de 2004, reunido el jurado de narrativa del Concurso Literario "20 Aniversario de AUDA", integrado por los escritores Milton Fornaro, Miguel Motta y Ana Vidal, ha resuelto por unanimidad lo siguiente:
1) Declarar desierto el Primer Premio en la Categoría Cuento.
2) Declarar desierta la categoría "Vivencias del Mercado"
3) Otorgar el Segundo Premio en la categoría cuento a "Un sombrero negro de alas anchas", Tercer premio a "A bordo el quimera" y Mención a "Huidizos ojos verdes".
Abiertos los sobres respectivos, resulta que el sdegundo premio corresponde al sr. Roberto Bianchi, seudónimo "Braulio Sicar", el Tercer Premio a José Chichiraldi, seudónimo "Perpiuñán" y la Mención a Nadal Vallespir Valín, seudónimo "Chueco".
Pera constancia de lo actuado, se labra la presente.
(El seudónimo Braulio Sicar pertenece al escritor Roberto Bianchi)

Un sombrero negro de alas anchas
Roberto Bianchi
(publicado en CIRCULO DE NARRATIVA 2)

A la memoria del poeta uruguayo Ángel Falco y de Ana Stotz

Ángel golpeó con fuerza sobre la mesa y un estruendo de aplausos coronó sus palabras. Acababa de declamar esos versos que había construido con la certeza que serían un estandarte, un credo. Las tertulias de los viernes en el Polo-Bamba eran una especie de escenario natural. Un espacio ineludible para los poetas que desafiaban la sociedad establecida y exhibían los frutos de sus ensoñaciones libertarias.

Tal vez no recordara después quiénes estaban esa noche en torno suyo, si Vicente, Roberto, el mismo Armando, pero fijó los ojos en Ovidio y recordó fugazmente cuando lo conociera en el Teatro Stella D’Italia. Fue la velada en que dijo el poema Al crujir de las horcas en homenaje a los Mártires de Chicago. Al terminar, Ovidio se le había acercado y tomándole de un brazo, le había dicho, fue un apóstrofe tremendo, mientras Ud. recitaba, invadió mi espíritu un escalofrío de tragedia...

¿Trayectoria triunfal o soledad de madrigal galante? Ángel no titubeaba en acercarse al oído de una dama con amoroso acento y florecido elogio, ni en pronunciar un brillante discurso en el Solís, en homenaje al poeta Julio Herrera y Reissig, recientemente fallecido, ni en exigirle justicia, parado sobre un banco de la Plaza Independencia al presidente Batlle, que estando en el balcón, le contestara: Unidos venceréis.

Deambulaba por la calle Sarandí, envuelto en una amplia capa negra que daba sugestiva imponencia a su andar. Una silueta original de mostachos mosqueteriles, abundante melena negra, cuello alto y sombrero de alas anchas. Participaba de largas discusiones doctrinarias, mientras sonaba de fondo el ruido de los dados, el chocar de los vasos y envolvían el aire las palabras y el humo de cigarros. A veces un rosa, un lirio o una orquídea en el ojal, un guindado en lo de Pedemonte, alguna cita en esquinas de faroles de gas, mientras pasaban las volantas y las damas con sus largos vestidos y sombreros de tules, escondían entre abanicos las miradas fugaces.
Esos tiempos de romanticismo, protestas y rebeldías triunfales le daban a Ángel el paso desafiante. Su vida era una sucesión de episodios agitados.

La mesa todavía temblaba con el golpe de su puño, cuando extinguidos los aplausos, se produjo un silencio profundo. Aquellos hombres lo miraban con admiración y respeto. Entre aedas, caballeros andantes, siendo la palabra en imprenta tan escasa, había dejado claro con su voz, que no hay doctrinas para la libertad sobre la tierra, pero se puede dejar la sangre en la huella de un poema.



Esa tarde Ángel había vuelto a pasar cerca de la muchacha. La había visto ya varias veces con el estuche de su violín bajo del brazo. Con aquellos tristes ojos grises, como extraídos de un día de lluvia, que le parecieron parte de una melodía. La misma tal vez que hizo parar a ambos un tiempo atrás en la calle Juan Carlos Gómez, frente al Cabildo, mientras -durante los carnavales- desfilaba una estudiantina de violines. Las notas entonces habían quedado trepidando frente a sus ojos que se cruzaron y que ella se apresuró a bajar, mientras redoblaba el paso. Él la siguió con la mirada, mientras la veía alejarse con sus padres hacia la calle Cerrito.
Pensó que seguramente estudiaría en el Conservatorio La Lira. Que tal vez una tarde la iría a esperar. Que era un ensueño verla. Que los adoquines de las calles y las baldosas de las veredas de la ciudad, eran simplemente un marco de artificio, para aquellos pasos que merecían sedas y jardines. Para aquella joven que había despertado su amor.
Juró que el soneto que escribiera en la tarde del primer encuentro, ella lo escucharía, y que cuando lo oyera, los ojos tristes se iluminarían de ternura.
No se animó a preguntarle tampoco ahora, pero supo que se llamaba Ana y que siempre sería Ana, aunque nunca supiera su nombre verdadero.


Ángel salió del Polo Bamba, envuelto en su capa negra y rodeado de los poetas compañeros. Héroes del “sarandismo” caminaron firme por la estrecha vereda. Iban contándose de retos a duelo y aventuras. Roberto exhibía sin pudor los orificios de bala en su chaleco, recuerdo de un marido celoso. Iban sin ver que las ventanas se habían cerrado y apagado sus luces. La hora tardía no hacía mella en aquellos jóvenes trasnochadores cuya insolencia era tantas veces criticada y denunciada por los vecinos y comerciantes. Ángel reía sonoramente y trataba de adivinar tras los visillos las caras de las dulces esposas, ardiendo de deseos presuntamente insatisfechos y languideciendo de amor por las estrofas de sus versos. Aquellos señores que encendían velas y rezaban plegarias, que las acompañaban a misa de 11 los domingos, no podrían nunca imaginar el fuego que despedían los ojos de sus mujeres, cuando lo veían pasar con sus compañeros por la puerta de sus casas.

Pero esa tarde Ángel había visto a Ana y ahora tenía su soneto dobladito en el bolsillo del chaleco. Cuando llegaron a la esquina del Cabildo cruzaron a la plaza y se sentaron en los bancos. La luz de luna llena pegaba entre los árboles e iluminaba las manos que desdoblaron la hoja de papel. El viento del sur, casi sin que lo notase, se la arrebató en el momento en que se la alcanzaba a Ovidio diciéndole, es un secreto propio de un amigo.
Ángel quiso retenerla en el aire, pero los remolinos en el espacio abierto, hicieron tomar vuelo al papel, testigo de sus delirios amorosos. Entonces la empezó a correr entre maldiciones y gritos, mientras su sombrero rodaba por el suelo.


El sábado por la mañana Ana salió rápidamente de su casa y caminó esas poquitas cuadras hasta la calle Sarandí. Pensaba que los brotes de las plantas eran dedos pequeños, muy sensibles, que empezaban a alzarse para alcanzar su cara. Que los trinos de los pájaros sobrevivientes a la civilización, internados en los edificios, creaban una melodía que ella jamás podría tocar en su violín.
La ciudad vieja de Montevideo se vestía con toda la energía de la creación artística los sábados. Contrastaba con la grisura de los otros días de semana de trajín bancario y comercial, tránsito de automóviles, ómnibus y todo tipo de ciclomotores, tejedores de una red intensa de otros intereses.
Llegó al Paseo Cultural cuando estaba en su esplendor. Metida en su vaquero, remangada su campera, buscó una vez más estar cerca de los poetas que leían en la calle. Le gustaba intercalar con ellos melodías, sin concertación determinada, envuelta en sus palabras.

De la mano del viento del sur, Ángel vivía uno de sus sueños utópicos ese sábado, en el centro de aquello que parecía ser un mundo imaginario. Una extraña gente exhibía sobre mesas, o directamente en el suelo, los objetos salidos de sus casas. Sin embargo no podía reconocer a esos mercaderes de ropas imposibles. Vendedores callejeros, que en vez de vocear frutas o pescados, velas o pasteles como siempre, ofrecían su mercadería en la Plaza Matriz y sus alrededores. Lo que era su loza, sus vasos, libros, vestidos y sombreros, estaban allí y no en los clásicos comercios donde se venden esas cosas. Esto amenazaba de muerte su cordura.
Escuchaba voces muy fuertes, demasiado, como saliendo de gargantas profundas. Y veía gente, gente en todas partes, distinta, indescriptible, inmersa en aparatos nunca vistos.
Caminó entre ellos y nadie lo miraba. Podía tocarlos que permanecerían indiferentes. El viento lo empujaba todavía, apuraba su paso, levantaba su capa por los aires.

Entonces la vio. Sabía que era Ana, pero tan distinta...Primero escuchó la melodía. Era sin duda aquella melodía. La misma que los hizo parar juntos una noche, mientras desfilaba una estudiantina de violines. Sabía que era Ana que la ejecutaba dulcemente. Eran sus manos que elevaban el arco, que pulsaban las cuerdas en medio de la calle. Ana arrancaba aquellas notas más allá de sus conocimientos. Una melodía perturbadora y fugaz.
Cerca escuchó voces poéticas. Hombres y mujeres alternaban indistintamente sus lecturas de textos desconocidos, que sin embargo sonaban entre extraños y habituales, con un ritmo roto de rimas raramente construidas y a veces inexistentes, frente a una librería con enormes vidrios y pinturas, con un cartel que rezaba: Museo Torres García.


Ana acompañaba las lecturas que realizaban los poetas, pasándose un micrófono de mano en mano mientras mostraban sus libros, en una especie de ágora semicircular.
Entre las voces que encendían la sangre, Ana creyó escuchar un texto de otros tiempos, un soneto desnudo como un ángel. Velos de ternura que acariciaba su memoria, con un dejo de intimidad, que se desnudaba por los parlantes. Los mismos poetas que se buscaban las miradas, se asombraron escuchando aquel texto que sonaba en una voz inesperada, altisonante, heroica. Una voz inexplicable. Se miraron y gesticularon interrogándose sobre la procedencia y autoría de los versos que nadie reconocía como propios.

Ni los magos, bailarines, malabaristas, músicos y artesanos, por una parte, ni la corriente de público que vestía la calle Sarandí, podían adivinar que entre ellos anduviera esa figura impresionante, envuelta en una capa desplegada.

Ana aún tocaba la melodía sin saber cómo se enhebraba con sus manos, cuando sintió la ráfaga imponente, el remolino que envolvió su cuerpo, amenazando su equilibrio.
Cuando abrió los ojos que mantenía entrecerrados escuchando poema y melodía, descubrió a sus pies, casi sin asombro, un antiguo sombrero negro de alas anchas.

Ángel Falco: una mirada retrospectiva

Sabido es que cuando jóvenes lo cuestionamos todo. También que de adultos calificamos esas actitudes tan normales, como atrevimientos, irreverencias, desobediencias, en el mejor de los casos. En general son los padres quienes reaccionan contra esos pecados, pero no por eso se debe desconocer que los muchachos, entre irónicos y desaprensivos, alientan esas rupturas casi incontenibles.
Luego, cuando vamos creciendo vemos que aquellas palabras que nos fueron dichas, aquellos consejos que se nos dieron, no eran tan absurdos, y que si bien la realidad muchas veces los tornó ridículos, en otros casos se trataba de razonamientos basados en las experiencia y por eso válidos, al margen de la mayor o menor calidad del discurso. En tal caso, volvemos a las fuentes y nos acercamos nuevamente a los mayores.

En aquellos sesenta en que éramos más jóvenes, habíamos coincidido con una de las más revolucionadas épocas del siglo que hace poco expiró. En primer término, los inventos, (miremos sólo a título de ejemplo la forma de grabar sonido e imágenes, que permitían una extensión en las comunicaciones siempre bien dirigidas a defender ciertos intereses. Miremos las grandes concentraciones de capital en expansión que nos invadían). Después, como suele ser en esta tierra y sus habitantes, la lenta y parsimoniosa recesión que se instalaba, empezó, luego de la 2ª guerra mundial, a destruir al Estado protector y obviamente generaba descontento y crisis. En tercer término y no por eso tal vez lo menos importante, lo ideológico, que rompía los viejos esquemas con acciones directas de toda índole, presuntamente olvidadas durante medio siglo de mediano bienestar.

En ese entorno, por una de esas grandes y maravillosas casualidades que siempre nos asombran, tuvimos la oportunidad de conocer a un hombre especial, que en este ámbito se le recuerda y estima por sus obras y por sus formas. Un hombre cuya sola presencia podía cambiar sustancialmente concepciones y trepidar los andamios más firmes. No tiene sentido en estos breves recordatorios hablar para nada de su trayectoria, seguramente conocida por todos los presentes y que por otra parte está labrada en la historia de nuestra literatura, aunque seguramente sin el color que tendría que portar. No olvidemos que la puja generacional no perdona y siempre está presente el parricidio hacia nuestros predecesores.

En ese medio y gracias a una circunstancia por demás positiva, llegamos además de conocer, a poder admirar muy de cerca a Don Angel Falco. La querida Nelly nos conoció también entonces y puede atestiguar cuanta devoción pusimos todos, en escuchar a ese viejo inteligente, que nos daba una poética sustancial, por encima de las escuelas y modismos literarios que por allí iban asomando. Porque Falco nos transmitía un concepto de libertad que no era el liberalismo de la Constitución y la Ley. No era el que convenía a los mercados para que cada uno hiciera lo que quería o mejor dicho lo que pudiera. No era tampoco que salvajemente nos sintiésemos dioses destronados. La libertad que nosotros entendimos de Falco era la de conciencia, la del humilde y perseverante sabio que tras kilómetros de escritura redoblante, reconocía al indio en la forma de la piedra, al héroe, en su valor al servicio de los pueblos, y al poeta en su diálogo permanente con la luz en su versión cósmica, desde donde con seguridad, nos sigue dando la línea.

Por supuesto, y como antes decía, llegó el momento en que la rebeldía que él mismo nos enseñara, nos puso de frente, tal vez, él no lo llegó a sentir, lo más probable es que únicamente percibiera los conceptos de nieto querido, que supo poner en alguna dedicatoria que me hiciera en sus libros. Pero lo que yo tuve entonces, fue una discrepancia al principio táctica y luego estratégica en lo literario, pero fundamentalmente en las concepciones de la lucha por una sociedad más justa, que nunca vulneró las formas del cariño, pero que sirvió para llevarme a otras sendas. Seguramente opté por poner distancia, aunque esa sombra luminosa había quedado estampada para siempre en mi camino.

No pude presenciar los discursos grandilocuentes de otra época, no pude acompañar su estampa mosqueteril, ni sus duelos y amores, pero traté oportunamente de imaginarlos y plasmarlos en alguna página. Pude sí, recibir su herencia de ser libre y en eso estamos. Cuando repaso aquellas horas que no se olvidan, sigo creyendo que este país le debe a tantos de sus brillantes creadores, el reconocimiento esencial que hay que guardar si se pretende, como dijera siempre el insigne Ángel Falco: erguir y verticalizar los horizontes.

Roberto Bianchi, mayo de 2006

Monday, July 24, 2006

Recitales y Encuentros


Imágenes pensadas a la luz de la noche

Textos de Nina Reis y Roberto Bianchi, participación especial de Martín Calzada (Dirección de Cultura del MEC)
octubre de 2005
Poesía. Transformar sentimientos, sensaciones, impactos emocionales en imágenes, colores, versos o prosas, con palabras, metáforas y giros, es el desafío del poeta. Hay algo que es común a los poetas de todos los tiempos. Se coincide que si no anotamos una imagen cuando surge, se escapará para siempre. La poesía no es exactamente lo que se escribe. Le que se escribe es una mínima parte, una síntesis, un rescoldo del todo. RB.


Roberto Bianchi lee en Valparaíso, Chile.
Octubre de 2005








Ecuador, 2004

Manabí, Guayaqui y Quito






















Perú, Casa del poeta peruano, 2003



















Montevideo, Amores y secretos


Nina Reis – Roberto Bianchi en recital

voces de dos idiomas
en textos combinados

Textos de los libros:
Segredos-Secretos, Nina Reis
Los amores son arcos formidables, Roberto Bianchi
(ediciones de poesía bilingüe portugués-español)

Introducción:

Bajo la sombra de una yagruma, nos hicimos cómplices de amores y secretos.
Habían sucedido en trópicos y mares, donde las arenas se incendian y los frutos dulces derraman lágrimas sobre los cuerpos desnudos.
Se escondieron más tarde en pliegues de silencio, en grutas de sal, donde se estalagmitan las manos gestoras de caricias, o se hundieron en ciénagas enre las fauces de los cocodrilos, o los huracanes los arrebataron para siempre, como puede ser la ausencia.
Hoy, después de pasadas tantas vidas, nos atrevemos a buscarlos en páginas y versos.
En esquinas desnudas de viento, abrimos la tierra a un pedazo de canela, a una simiente de güira, a una palmera. A un raro de luna que se inclina y ríe repartiendo sueños y ecos adormecidos.
Las palabras atravesaron el tiempo y comulgan con nosotros.

Amores y secretos

deseo
intraducible
feroz
trepa ladrillos
viaja por detrás de la armonía
viaja por la mandíbula
con su impronta de dientes azules
catarata la sed
torrenta fiebre

No pueden perdonar
años ni obstáculos
los ríos impacientes

não podem perdoar
anos nem obstáculos
os rios impacientes

imagino
perdida entre realidades e quimeras
um homen
de coração descompasado
voz dependente de frases inacabadas
em noite insone

ojos entrecerrados
polos de inocencia y libertinaje
alma inquietante
devastando intimidades

imagino um homem
imprevisível
como ventos de abril

lo imagino debajo de las sábanas

imagino-o debaixo dos lençõis
perdida em realidades
quimeras
escândalos

beber de un trago
en secreto
desafiando
el tránsito seguro

mantener la libertad
bajo un velo

chorar pelos minúsculos instantes
que escapan à festa

pedazo de canela
levita entre corales negros
acunados por palmeras al viento

negra bantu
filha de Obatalá
semente de güira
caribeando
fecunda outras terras

es un raro de luna
más difícil que la esfinge
desentrañar una sola clave de tu rostro
mientras busco complicidad

é um raro de lua
mais difícil que a esfinge
desentranhar uma só clave do teu rosto
enquanto procuro complicidade

es un raro de sangre
diáfano
misericordioso cuando fluyen raíces

navego peles

danzarines móviles azules
se extienden en tu cuenca de tul
perfumada ingeniería

cavalgo bocas

me hablas
sigo el hilo de tus labios
como si sólo me exhibieran besos

encontro teus olhos

antídotos contra la muerte
antídotos contra a morte
todo menos palabras
tudo menos palavras
todo menos sentido
tudo menos sentido

no te ofendas
te busco
siento que navego tu piel
como un pirata

conspiro...

ya no pienso nada más que lluvias
bucanero absurdo
ventilando deseos
rebeldes hilos hilvanados

rompo segredos
em janelas partidas
rompo secretos
en ventanas partidas

não há escudo
armadura
pedra
nem gemido
mientras se abren poros
(tierra recién regada)
recorre la historia de mi piel

aquele gramado
com seus gemidos lascivos
abre a terra à semente

césped vencido
por las manos del jardinero
disfruta raro placer

no meio do caminho
seivoso de amor
se alarga
inclina
ri

se olvida que hay lugares
impenetrables
donde la lluvia no llega

degrau por degrau
o tato silencioso
eriça a pele

escalón por escalón
el tacto silencioso
eriza la piel

tanteio uma planície
de temperaturas vermelhas
laranjas

tacto un plano
de temperaturas rojas
naranjas

o mar desfaz areia
invade caracóis
gretas

el mar deshace la arena
invade caracoles
grietas

sabor de tentativas
universo de fuegos
de tiempos prometidos

onde se acomodam
chuvas de sal

entre nosotros están los ángeles
inmaculados de silencio
cuando salen a curvar manzanas

silenciosamente
filtram luz nos olhos
abrem asas en arco
quando desabrocha a orquídea

silenciosamente
filtran luz en los ojos
abren alas en arco
cuando desabrochan la orquídea

desperto-me e te sorrío
caminho por todos os aromas
recebo dos teus lábios erva doce

me despierto y te sonrío
camino por todos los aromas
recibo de tus labios hierva dulce

pele de anjos rebelados
caminha no teto
goteja mel nos lençóis

piel de ángeles rebeldes
camina en el techo
gotea miel en las sábanas

deseamos copular eternamente
en un balanceo universal

donde no llegue y llegue un orgasmo de rito
sensación de infinitud
que los ángeles siembran entre nosotros

onde não chegue e chegue um orgasmo de rito
sensação de infinitude
que os anjos semeian entre nós

una gaviota
tiene en la lengua
el sabor
de una golondrina

uma gaivota
tem na língua
o sabor
de uma antorinha

si llevas mis mensajes
golondrina de este cielo al sur
planeará tu liviano
esqueleto de violín

nostalgiamos as vezes como velhos
a vida escapa entre os olhos
o pé sem fortaleza cai
sem saber por qué

escuchamos redondear la noche
con la mente desnuda
nos absorbe el azul azucarado del cielo
preguntamos a nadie
qué nos pasa

tanta agua que ha corrido
y seguimos con sed

tanta água escorreu
e continuamos com sede

tus zapatos anuncian tu ausencia

ausência

el panorama de esos solos
dueños de un rincón y del olvido

olvido

casi amedrentados
como si tus pies
en plena huída
les dejaran tristeza
desamparo

tristeza
desamparo

teus zapatos
em completo assombro

dançam os pés
piazzolando estrelas
outros pés descansam
levam marcas
pausas
esperas
enquanto os sapatos
aguardam o amanhecer

danzan los pies
piazzolando estrellas
otros pies descansan
llevan marcas
pausas
esperas
mientras los zapatos
aguardan el amanecer

la ausencia
tiene cara de sol roto
cuando circula en la pie de la luna

a ausência
tem cara de sol roto
quando circula na pele da lua


como la clorofila por las ramas
como un planeta que olvida girar
borroneando un mar de cañas ligeras

venta o vento
a madrugada
terá ausências

mi alma busca la tuya

quando a noite
caminha dentro dos olhos
não durmo
tenho presa na íris
uma lua minguante

todo está explicado

todo tiene su día de morir

tudo tem seu dia de morrer

chove quatro vezes
na boca de Pilar

llueve cuatro veces
en la boca de Pilar

quatro veces bebe seu amante

cuatro veces bebe su amante

pilar caminha
leva nas mãos fogo
nos olhos filigrana de ilha
nas pernas gaivotas absortas

Pilar camina
lleva en las manos fuego
en los ojos filigrana de isla
en las piernas gaviotas absortas

pode escolher
ararar
tucanos
peixes albinos...

puede elegir
papagayos
tucanes
peces albinos

..........................

amo tu geografía en la cintura
vertical de piedra labio
a veces rojo
otras desnudo tembloroso

amo la paz de tu pie
que transcurre sobre mi pie caliente
quebrando la distancia

quiero encontrar tu condición de llave
revisar cada uña en su naufragio
el ojo debajo de la lengua
prolongado en mi saliva

amo la forma de estar lejos
dormida en mis oídos
cuando no puedes despertar

cruzemos a luz
sem abrir a janela

tempo de esperar
submersos

no desesperes
nos quedan aguas vivas

labaredas creman um resto de tarde

llamaradas creman un resto de tarde

riso como o teu
eleva o prufundo
inexplicável fonte de sinos

nadie podrá decir que ha visto alas
Ícara milagrosa

nadie podrá volar
ajeno a tus palomas

minhas mãos doces
de encantar enxames
rouban a curvatura da terra

mis manos dulces
de encantar enjambres
roban la curvatura de la tierra

para vestir-nos círculos

para vestirnos círculos

rodar abraçados

rodar abrazados




Sunday, July 23, 2006

...y sin embargo abren los jazmines

De los arcos a los jazmines
En 1999 Roberto Bianchi nos regaló Los amores son arcos formidables. Hoy confirmamos en su nuevo poemario …y sin embargo abren lo jazmines, la continuidad de sus amores. Su palabra sintetiza la magia permanente de los sueños y las utopías, pero también es una herramienta necesaria en el camino de los cuestionamientos. Una búsqueda, la respuesta posible, para la cual el autor no improvisa. Hablar de Roberto Bianchi y de su poesía nos hace recordar lo cotidiano con el sabor que sólo le pueden imprimir los que aman. No pretendemos aquí un estudio sobre su obra, simplemente reconocer su poética inconfundible, su estilo cargado de una profunda reflexión hacia al humano y su entorno. El reconocimiento de su lucha permanente en favor de la literatura. Su incansable labor de activista cultural y poeta.
No puede pasar inadvertido el poema que abre el libro. Cuando el poeta en su imaginable tiempo/espacio confronta con su propio silencio y la ausencia: "aquella luz que no recuerda el labio/ la misma que apagaste en la partida"; el descubrimiento, el enojo y el asombro de los que escapan de sus propios miedos: "me olvido que hoy es jueves/y te requiero un verso/como si estuvieras disponible/esos días se mueran/en jueves de vallejo"; para encontrar de inmediato la recuperación y el aliento desde su laberinto: "por eso gozarte y retenerte es siempre una quimera/ alguna vez te das a borbotones/y quedo colmenado en mis celdas de cera/ después te vas y como siempre/olvidan los caminos tu regreso/poema que vales mi estómago mis nauseas/la reciedumbre entera de mis miembros"; el poeta amante sostiene el poema silencioso y querido de "amores desvelados.../ ...conmovido en la boca de mi hambre/justo al borde frutal de mi paciencia".
La poesía hilvanada con una real necesidad de entrega de los sentidos: "hasta que abrió la puerta/también en el reloj/ las dos/sobre uno solo"; lo desconocido es casi una obsesión: "tengo que imaginar/la madrugada/cuando se desviste/anda descalza/ se incorpora/bebe del despertar"; aunque trate de eludirse con el amor por la soledad de poeta y del poema "uno ama lo que cree saber/lo que no sabe.../ aunque ame también las soledades"; casi de inmediato percibe que no hay soledad cuando: " descubre que siempre/tiene un ser invisible en su costado". Cuestiona la débil humedad de la lluvia en un paralelo cotidiano: "las largas piernas de las putas desfilan/frente a muros pintados de consignas"; absolutamente seguro de su papel en la sociedad: "¿cómo evitar las epidemias?/¿dónde saltar para encontrar pie firme?", y afirma "los humanos anfibios/ somos parte de la niebla" ; tampoco se calla frente a las injusticias: "sin hablar/ las banderas esclavizan/quien cierra la puerta se acorrala"; ni en su autocrítica: "vamos callados con ojos de reptil/sin distinguir la mano de limosna".
Precisamente con estas palabras simplifica lo vivido. El inolvidable contorno de los jazmines, es que Beto, ahora Beto, porque ya estamos enlazados a él y a su poesía, nos toma de las manos y nos enfrenta a la resaca de sus versos. En el poema "testimonio de nada" nos lleva a conocer la metamorfosis energética de la vida: "en esa vida que no me pertenece/pues olvidó su marca de sentidos/veré la atmósfera gritar por sus manzanas"; más que los relámpagos el sol de la vida es la confirmación: "llevaré mi nombre estampado/bien visible". Beto sabe que el aliento permanecerá sobre las ventanas de los que se quedan, sobreviviendo en cada retazo de luz aunque: tal vez nadie pueda servirnos/ de testigo/y sea así largo el aliento de morir. Saberse protagonista de su propia muerte y el dolor de los que asisten: "a la hora de caer/con una bomba la muchacha explota"; ser protagonista de su propio terror y pensar que la humanidad lamenta y ama, destruye y construye su destino:"mientras los otros animales/hibernan en sus madrigueras/bajamos lentos la calzada".
Para el poeta que describe el abrir de los jazmines pero también: "los pedazos de vida y simulacros/con que anuncian la guerra"; sólo hay una respuesta, el compromiso con uno mismo, con el hombre, con el ambiente, con la intimidad que nace de nuestra propia luz, con todo lo que "ocurre bajo la piel", con el amor, y la certeza que "sin embargo abren los jazmines y la luz todavía nos pronuncia" .

Nina Reis
...y sin embargo abren los jazmines
con sus ojos blancos
sus lágrimas rojas
sus brazos sin dormir
apoderados de la pared que nos encierra
muros absurdos
rígidos
bajo la piel
crecen las máscaras del miedo
tienen la cabeza turbia
acobardada de aconteceres
escalofríos marginales
todo ocurre bajo la piel
en un rincón aislado
gatos de ira
arañan las paredes
abruman brusquedades
crecimientos de hielo
y sin embargo abren los jazmines
con sus ojos blancos
sus lágrimas rojas
porque vamos a seguir
tan abrazados
intercambiándonos terrores
y la luz todavía
nos pronuncia
COMENTARIOS
quería decirte una pequeñez sobre mi humilde lectura de "...y sin embargo abren los jazmines" la secuencia de imágenes, el compacto de las palabras, con liberación de sentidos registro del deseo el "yo" presente cualidades coordenandas pictóricas dadas entre el azar y un grado de maduración hacen fantástica la escritura jazmín alegría comunica frescura la palabra recupera su ruido gracias por el libro.
Marta Pombo, Argentina.
ABRO MONTEVIDEO A SIN EMBARGO ABREN LOS JAZMINES DE ROBERTO BIANCHI POR CARMEN VÁSCONES

El verbo abrir es un principio vital y trascendental en la marcha y configuraciones de la voz practicante y pespunteadora de los actos del poeta tanto en el papel como en la piel de la tierra.

La jornada de su oficio transita los surcos y retornos del agua arribando a las ideas y a una realidad irreconciliable en los enjambres de poderes.

Roberto antes de que los jazmines se abran en otro sendero recorrido arriba desde el desgarramiento a otro perfil de las historias, nos dice: “ abro mi cabeza/ y divido las ideas”, en esta lucha de contrarios y clasificadas en los unos y los otros, en mayoría y minoría, en los que tienen y no tienen, regresa y va por los planos del absurdo de la soberbia humana, de la tristeza, y de los brotes del cariño. Ahí se encuentra con “memorias heridas”, “caminos de errores”, ausencias que se asisten entre geografías de huesos y gritos que “llevan carteles rituales”, se encuentra y crea “puentes extendidos... –para que- tal vez de esa manera no tendremos que quedar/ con palabras atoradas” para no callar la injusticia. Así “no tendremos que pisar/ la trampa camuflada”.

“De todos modos/ el mundo es de los otros/ en casi todas partes”.

¿Si es del otro qué es mío, qué no?. ¿Qué no soy en esa impertinencia de los endiosados mundanos?. ¿Qué soy en esa pertenencia que me devuelve el lugar natal del que me expropia la identidad?. Me sacan como un expulsado enviado a transitar los éxodos del destino del otro que es tú semejante y desemejanza. Del otro que no asesina por puro gusto y además.

Hay algo que hacer saber, hay que arrancar la metástasis que crece como hongo de Hiroshima en toda la brújula del orbe otra vez. El mundo todo, el mundo otro, el mundo que nace, el mundo parte. Todos “somos pueblos inconclusos... rompiendo fantasmas... en la superficie de la duda”.

Continúa el firmamento su rutina impostergable. Continúa el oficio de la respiración. Continúa lo que no sigues, continúa tu propósito sin traicionarte en esa lealtad que conlleva la visión que pareciera esparcir en su huella el poeta. El caminante que no se detiene en el pasado pisado.

Continuar “y no descansar hasta abatirnos”, porque “no es metáfora el hueco/ por donde escapa la sangre”, agrego de las vidas insobornables.

Así estamos con su libro “Abro Montevideo” publicado en 1993 en la Habana Vieja, Cuba. Ahora en mis manos “Y sin embargo abren los jazmines”, publicado en Uruguay, 1996 por aBrace.

En este libro irrumpe otro orden de la reflexión, como que el autor nos dijese que mientras tenga memoria estoy vivo y tú también. El gozo de la palabra en los arcos del amor desvelado, develado.

Porque cuando “uno/ ama lo que cree saber/ o que no sabe” conlleva misterios, milagros, otra inmediatez que pretende una pertenencia que queda en el registro de los pretendientes apoderándose del deseo errante entre los mortales que pronuncian los vocablos del cuerpo peregrino de recuerdos y otra vueltas.

“Aunque ame también las soledades” “que nace de la muerte de mi boca/ mi boca muere cuando no la encuentras/ poema mío de la sangre oculta/ hecho de rebeldías y murmullos..”

el poeta no cesa de impregnarnos de su pensamiento y sentir, habla de un todo desprendido en la omnisciencia, parte del sentido tocando la dulce desnudez, va vaciando el saber “en letras que cambian”. sin piedad en la hoguera de la pasión y la quimera. Retiene la orilla del beso, boca laberinto de imaginaciones “en la incansable historia de saberte ajeno”.

Nos habla de dos asombrándose de la llovizna insomne en las ojeras de la paciencia que se pierde en lo decible “cuando uno ama.../ lo que cree saber/ lo que no sabe”.

Entonces el suspenso, silencios, inquietud, interrogación. El diálogo de las miradas se convierte en abrazos prolongados “trituradores de memoria” que retornan en otro empiezo. Y sin embargo cómo saberlo, cómo saber esto de cómo queda en el otro ese mí ahora tuyo.

No se quiere ser ajeno en la neblina del tiempo, “tal vez nadie pueda servirnos de testigo/ y sea así largo el aliento de morir”.

¿Sólo se espera la vida de lo amado? ¿Esta vida dónde está? Acaso en esa espera de la metamorfosis cuando hace su intervención y nos dice no eres lo definitivo. Ni siquiera un recuerdo es suficiente para precisar el suceso que acontece en la memoria que no quiere ser olvido. Allí los historiadores no intervienen.

“No me imagino cambiando a cada instante/... en un mundo que cambia y se destruye”.

Quizás a lo único que no estamos dispuestos a renunciar es a ¿quién o a qué? ¿Quién lo sabe?.

Carmen Váscones, Guayaquil, Ecuador

Querido Roberto:
Aquí te envío un mensaje que dejaron en Cajón de letras.
Un abrazo, Rocío Tame, México
Título del poema: ...y sin embargo abren los jazmines
selección: excelente
Nombre: Fredy Yezzed López
país: Colombia
Comentarios: Tengo un gran aprecio por los poemas que plasman en sus versos las flores, es un tema delicado, ya que no se puede hablar de la cansada rosa. El poema es inteligente, sutil y bello. Deseo conocer más poesía de Roberto, Soy estudiante de Literatura y estoy en la búsqueda de poemas que hablen del poema, la poesía, el acto de escribir, Gracias.
21/2/2004

El poeta, libros anteriores

Algunos títulos de Roberto Bianchi

Los amores son arcos formidables. El más íntimo plural del poeta. Una obra de experiencia y necesidad, que provoca en el lector la búasqueda incipiente del amor en toda su forma. El riezgo de decir es, en este caso, la liberación del silencio.
siempre está listo/con su sed de plumas/ese ceremonial de primavera/bebido en los rincones de los cuerpos
sempre está pronto/com sua sede de plumas/esse cerimonial de primavera/bebido nos rincões dos corpos


Tus poetas

Tus poetas pertenecen al amor deslumbrado
se paran a soñar en una esquina
sin transporte
donde se encapota de gente
cualquier cielo visible

Tus poetas caminan medio mundo
por traer en sus letras la memoria
y por decírselo a Cuba casi sin saliva
con los riñones caídos en la calle

Tus poetas hicieron el amor a media tarde
en la mañana del sorbo de café
poquito y dulce
y en la noche entre gallos, cochinos y papeles

Cualquiera puede verlos
en el acto de acudir a la cita

Trabajo casi de "testimonio poético" con una temática arrancada de la emoción estética que no fue vertida al papel sin antes recorrer la subjetividad vital que se materializa en el compromiso de opinar.

Reciclaje

Los impostores
dejaron el tendal
daño a la máquina
al follaje
a la numeración
a la vendimia;
luego
el recambio exitoso
hizo bajar la niebla
sobrevolándonos
hasta que el silencio
desveló a los fantasmas;
ahora
la marea
se prepara para crecer.