Wednesday, July 26, 2006

Canto para un poema








(texto publicado en ...y sin embargo abren los jazmines y en En las líneas de la mano, Ecuador)

CANTOS PARA UN POEMA

de Roberto Bianchi

Canto I

poema mío que te encuentro en la lágrima
que saltas de aguacero en pedrerías
en láminas de piel sobre un desierto
que late sus oasis de ternura
poema mío de los huracanes
que rayan las distancias y los vuelos
nunca olfatean el silencio errante
que nace de la muerte de mi boca
mi boca muere cuando no la encuentras
poema mío de la sangre oculta
hecho de rebeldía y de murmullos
escondido de duda en la garganta

puedo escribir y me raciman ojos
me parte el tiempo sobre las pestañas
duermo cuando libero peregrinos
cansados de quedarse sin espejos
poema tan mío que me enojas
me das la vuelta con un carro de espuma
me rabias el perfume que registro
en cada noche que cierro mis pedazos
poema antes de ahora no moría
voy a morir porque me dejas solo
tan lágrimas serán los días siguientes
que deje de escribirte con mis uñas
después de ya me falta
apenas una luz para encontrarte
pequeña como un duende primitivo
aquella luz que no recuerda el labio
la misma que apagaste en la partida

Canto II

dulcedad en el habla
de pájaros ocultos por el alba sombría
cuando no se descubren el día ni la noche
porque empatan sus luces
aproximadamente ciegas

me detiene el oscuro
la claridad me alienta
y me inclino en las hojas
para sembrar rocío

pienso entonces que nadie
es dueño de sus ramas
nos anidan las aves con pensamientos tiernos
y acecha la canalla cuando el día define

juego a no despertarme
y el rumor de la orilla me trae labios poetas
que recorren mis ojos y todos los sentidos
hasta el sentido dulce de la melancolía
te pretendo poema desnudo entre mis manos



cuando siempre tan lejos
cuando siempre tan cerca
como las golondrinas


Canto III

Poema me das lengua cuando estoy sin saliva
vienen tus olas rompen mis vacíos
tus voces lamen canastos en el aire
burbujas de temor en mis baldosas
entonces soplan risas
entran en las ligeras hendijas de mi cara
te apoderas de aliento
del ruido de mis dientes
vienes a seducirme porque me sabes ávido
como tierra que espera
entonces llegan llantos
entre descubrimientos de ruegos escondidos
revisión de pasados
sin perdón de las manos
casi monótonos si creemos en nadie
y sin embargo crédulo arrebato la carne
salgo en carrera pretendiéndolo todo
busco como perdido del rincón del encuentro
me tropiezo los riesgos
peligros sin medida
hasta comprometerme de plena cacería
poema mío y creo
que llegas cuando partes
otra vez
a rendirle presentes a tu ausencia.


Canto IV

me aproximo a tu hombro
poema
allí descanso
amenaza llover para siempre
yo descalzo regándote
la carga de mi aliento

me olvido que hoy es jueves
y te requiero un verso
como si estuvieras disponible
esos días se mueran
en jueves de vallejo

ya no se si es el plomo de la sangre
el verdadero lastre de mi historia
si puedo confiar en letras que se cambian
como luces de tarde
en bocas que pronuncian reverencias
y se esconden en horas de molusco

sé que las necesitaría entre mis uñas
desesperadamente las retenga
les muerda las vocales descuidadas
bese sus consonantes pies hambrientos

días en que no puedo
ni adornarme con rabias
en que me crispa la humedad del aire
te recurro de urgencias
imposible poema indefinido
esqueleto de frío
que te vas tan lejos

Canto V

lo cierto es que me quema la soberbia
y creo que he llegado hasta tu rostro
amante de mi hoguera
poema mío de escondidas humedades
resueltas en tu vientre
pretendo poseerte y tú lo has dicho
en todas tus ventanas
en los ojos de miel de tus imágenes
en la puerta labrada de tu casa
que sólo abres para hallar el viento
silencioso y querido de amores desvelados
has dicho siempre:
-mis ventanas se cierran a la siesta
porque el sol parte sin piedad los huesos
de los no prevenidos
mi sangre corre sólo por mis venas
no la regalo a nadie

por eso gozarte y retenerte es siempre una quimera
alguna vez te das a borbotones
y quedo colmenado en mis celdas de cera
después te vas y como siempre
olvidan los caminos tu regreso
poema que vales mi estómago mis nauseas
la reciedumbre entera de mis miembros
los tiempos en que habitas otros mundos
la ansiedad ignorada de las piedras
en la incansable historia de saberte ajeno


Canto VI

te busco sangre y pétalos
voz de matorrales
explanada piel estremecida
no se puede entender que te derrame
te sintetice
te recupere desde un laberinto
no van a imaginarte
corte
látigo
olvidado a la diestra de mi mano
conmovido en la boca de mi hambre
justo al borde frutal de mi paciencia


abril de 2001

Roberto Bianchi

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