Sunday, July 23, 2006

...y sin embargo abren los jazmines

De los arcos a los jazmines
En 1999 Roberto Bianchi nos regaló Los amores son arcos formidables. Hoy confirmamos en su nuevo poemario …y sin embargo abren lo jazmines, la continuidad de sus amores. Su palabra sintetiza la magia permanente de los sueños y las utopías, pero también es una herramienta necesaria en el camino de los cuestionamientos. Una búsqueda, la respuesta posible, para la cual el autor no improvisa. Hablar de Roberto Bianchi y de su poesía nos hace recordar lo cotidiano con el sabor que sólo le pueden imprimir los que aman. No pretendemos aquí un estudio sobre su obra, simplemente reconocer su poética inconfundible, su estilo cargado de una profunda reflexión hacia al humano y su entorno. El reconocimiento de su lucha permanente en favor de la literatura. Su incansable labor de activista cultural y poeta.
No puede pasar inadvertido el poema que abre el libro. Cuando el poeta en su imaginable tiempo/espacio confronta con su propio silencio y la ausencia: "aquella luz que no recuerda el labio/ la misma que apagaste en la partida"; el descubrimiento, el enojo y el asombro de los que escapan de sus propios miedos: "me olvido que hoy es jueves/y te requiero un verso/como si estuvieras disponible/esos días se mueran/en jueves de vallejo"; para encontrar de inmediato la recuperación y el aliento desde su laberinto: "por eso gozarte y retenerte es siempre una quimera/ alguna vez te das a borbotones/y quedo colmenado en mis celdas de cera/ después te vas y como siempre/olvidan los caminos tu regreso/poema que vales mi estómago mis nauseas/la reciedumbre entera de mis miembros"; el poeta amante sostiene el poema silencioso y querido de "amores desvelados.../ ...conmovido en la boca de mi hambre/justo al borde frutal de mi paciencia".
La poesía hilvanada con una real necesidad de entrega de los sentidos: "hasta que abrió la puerta/también en el reloj/ las dos/sobre uno solo"; lo desconocido es casi una obsesión: "tengo que imaginar/la madrugada/cuando se desviste/anda descalza/ se incorpora/bebe del despertar"; aunque trate de eludirse con el amor por la soledad de poeta y del poema "uno ama lo que cree saber/lo que no sabe.../ aunque ame también las soledades"; casi de inmediato percibe que no hay soledad cuando: " descubre que siempre/tiene un ser invisible en su costado". Cuestiona la débil humedad de la lluvia en un paralelo cotidiano: "las largas piernas de las putas desfilan/frente a muros pintados de consignas"; absolutamente seguro de su papel en la sociedad: "¿cómo evitar las epidemias?/¿dónde saltar para encontrar pie firme?", y afirma "los humanos anfibios/ somos parte de la niebla" ; tampoco se calla frente a las injusticias: "sin hablar/ las banderas esclavizan/quien cierra la puerta se acorrala"; ni en su autocrítica: "vamos callados con ojos de reptil/sin distinguir la mano de limosna".
Precisamente con estas palabras simplifica lo vivido. El inolvidable contorno de los jazmines, es que Beto, ahora Beto, porque ya estamos enlazados a él y a su poesía, nos toma de las manos y nos enfrenta a la resaca de sus versos. En el poema "testimonio de nada" nos lleva a conocer la metamorfosis energética de la vida: "en esa vida que no me pertenece/pues olvidó su marca de sentidos/veré la atmósfera gritar por sus manzanas"; más que los relámpagos el sol de la vida es la confirmación: "llevaré mi nombre estampado/bien visible". Beto sabe que el aliento permanecerá sobre las ventanas de los que se quedan, sobreviviendo en cada retazo de luz aunque: tal vez nadie pueda servirnos/ de testigo/y sea así largo el aliento de morir. Saberse protagonista de su propia muerte y el dolor de los que asisten: "a la hora de caer/con una bomba la muchacha explota"; ser protagonista de su propio terror y pensar que la humanidad lamenta y ama, destruye y construye su destino:"mientras los otros animales/hibernan en sus madrigueras/bajamos lentos la calzada".
Para el poeta que describe el abrir de los jazmines pero también: "los pedazos de vida y simulacros/con que anuncian la guerra"; sólo hay una respuesta, el compromiso con uno mismo, con el hombre, con el ambiente, con la intimidad que nace de nuestra propia luz, con todo lo que "ocurre bajo la piel", con el amor, y la certeza que "sin embargo abren los jazmines y la luz todavía nos pronuncia" .

Nina Reis
...y sin embargo abren los jazmines
con sus ojos blancos
sus lágrimas rojas
sus brazos sin dormir
apoderados de la pared que nos encierra
muros absurdos
rígidos
bajo la piel
crecen las máscaras del miedo
tienen la cabeza turbia
acobardada de aconteceres
escalofríos marginales
todo ocurre bajo la piel
en un rincón aislado
gatos de ira
arañan las paredes
abruman brusquedades
crecimientos de hielo
y sin embargo abren los jazmines
con sus ojos blancos
sus lágrimas rojas
porque vamos a seguir
tan abrazados
intercambiándonos terrores
y la luz todavía
nos pronuncia
COMENTARIOS
quería decirte una pequeñez sobre mi humilde lectura de "...y sin embargo abren los jazmines" la secuencia de imágenes, el compacto de las palabras, con liberación de sentidos registro del deseo el "yo" presente cualidades coordenandas pictóricas dadas entre el azar y un grado de maduración hacen fantástica la escritura jazmín alegría comunica frescura la palabra recupera su ruido gracias por el libro.
Marta Pombo, Argentina.
ABRO MONTEVIDEO A SIN EMBARGO ABREN LOS JAZMINES DE ROBERTO BIANCHI POR CARMEN VÁSCONES

El verbo abrir es un principio vital y trascendental en la marcha y configuraciones de la voz practicante y pespunteadora de los actos del poeta tanto en el papel como en la piel de la tierra.

La jornada de su oficio transita los surcos y retornos del agua arribando a las ideas y a una realidad irreconciliable en los enjambres de poderes.

Roberto antes de que los jazmines se abran en otro sendero recorrido arriba desde el desgarramiento a otro perfil de las historias, nos dice: “ abro mi cabeza/ y divido las ideas”, en esta lucha de contrarios y clasificadas en los unos y los otros, en mayoría y minoría, en los que tienen y no tienen, regresa y va por los planos del absurdo de la soberbia humana, de la tristeza, y de los brotes del cariño. Ahí se encuentra con “memorias heridas”, “caminos de errores”, ausencias que se asisten entre geografías de huesos y gritos que “llevan carteles rituales”, se encuentra y crea “puentes extendidos... –para que- tal vez de esa manera no tendremos que quedar/ con palabras atoradas” para no callar la injusticia. Así “no tendremos que pisar/ la trampa camuflada”.

“De todos modos/ el mundo es de los otros/ en casi todas partes”.

¿Si es del otro qué es mío, qué no?. ¿Qué no soy en esa impertinencia de los endiosados mundanos?. ¿Qué soy en esa pertenencia que me devuelve el lugar natal del que me expropia la identidad?. Me sacan como un expulsado enviado a transitar los éxodos del destino del otro que es tú semejante y desemejanza. Del otro que no asesina por puro gusto y además.

Hay algo que hacer saber, hay que arrancar la metástasis que crece como hongo de Hiroshima en toda la brújula del orbe otra vez. El mundo todo, el mundo otro, el mundo que nace, el mundo parte. Todos “somos pueblos inconclusos... rompiendo fantasmas... en la superficie de la duda”.

Continúa el firmamento su rutina impostergable. Continúa el oficio de la respiración. Continúa lo que no sigues, continúa tu propósito sin traicionarte en esa lealtad que conlleva la visión que pareciera esparcir en su huella el poeta. El caminante que no se detiene en el pasado pisado.

Continuar “y no descansar hasta abatirnos”, porque “no es metáfora el hueco/ por donde escapa la sangre”, agrego de las vidas insobornables.

Así estamos con su libro “Abro Montevideo” publicado en 1993 en la Habana Vieja, Cuba. Ahora en mis manos “Y sin embargo abren los jazmines”, publicado en Uruguay, 1996 por aBrace.

En este libro irrumpe otro orden de la reflexión, como que el autor nos dijese que mientras tenga memoria estoy vivo y tú también. El gozo de la palabra en los arcos del amor desvelado, develado.

Porque cuando “uno/ ama lo que cree saber/ o que no sabe” conlleva misterios, milagros, otra inmediatez que pretende una pertenencia que queda en el registro de los pretendientes apoderándose del deseo errante entre los mortales que pronuncian los vocablos del cuerpo peregrino de recuerdos y otra vueltas.

“Aunque ame también las soledades” “que nace de la muerte de mi boca/ mi boca muere cuando no la encuentras/ poema mío de la sangre oculta/ hecho de rebeldías y murmullos..”

el poeta no cesa de impregnarnos de su pensamiento y sentir, habla de un todo desprendido en la omnisciencia, parte del sentido tocando la dulce desnudez, va vaciando el saber “en letras que cambian”. sin piedad en la hoguera de la pasión y la quimera. Retiene la orilla del beso, boca laberinto de imaginaciones “en la incansable historia de saberte ajeno”.

Nos habla de dos asombrándose de la llovizna insomne en las ojeras de la paciencia que se pierde en lo decible “cuando uno ama.../ lo que cree saber/ lo que no sabe”.

Entonces el suspenso, silencios, inquietud, interrogación. El diálogo de las miradas se convierte en abrazos prolongados “trituradores de memoria” que retornan en otro empiezo. Y sin embargo cómo saberlo, cómo saber esto de cómo queda en el otro ese mí ahora tuyo.

No se quiere ser ajeno en la neblina del tiempo, “tal vez nadie pueda servirnos de testigo/ y sea así largo el aliento de morir”.

¿Sólo se espera la vida de lo amado? ¿Esta vida dónde está? Acaso en esa espera de la metamorfosis cuando hace su intervención y nos dice no eres lo definitivo. Ni siquiera un recuerdo es suficiente para precisar el suceso que acontece en la memoria que no quiere ser olvido. Allí los historiadores no intervienen.

“No me imagino cambiando a cada instante/... en un mundo que cambia y se destruye”.

Quizás a lo único que no estamos dispuestos a renunciar es a ¿quién o a qué? ¿Quién lo sabe?.

Carmen Váscones, Guayaquil, Ecuador

Querido Roberto:
Aquí te envío un mensaje que dejaron en Cajón de letras.
Un abrazo, Rocío Tame, México
Título del poema: ...y sin embargo abren los jazmines
selección: excelente
Nombre: Fredy Yezzed López
país: Colombia
Comentarios: Tengo un gran aprecio por los poemas que plasman en sus versos las flores, es un tema delicado, ya que no se puede hablar de la cansada rosa. El poema es inteligente, sutil y bello. Deseo conocer más poesía de Roberto, Soy estudiante de Literatura y estoy en la búsqueda de poemas que hablen del poema, la poesía, el acto de escribir, Gracias.
21/2/2004

1 Comments:

At 7:28 PM, Blogger tere said...

Ah... tu risa estallando los cristales
de mi alma agostada
de tantos soliloquios...
Déjame intentar una vez
solamente
UNICAMENTE
columpiar tu tristeza
en este inicio de sonrisa
entibiando tus límites
inhóspitos
desiertos
desprovistos de mieles
Pariendo jazmines a pesar de tanto miedo
atravesando muros
y

máscaras.
...Silencios.

 

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